Mi acercamiento al mundo del tarot comenzó cuando tenía 16 años, casi por casualidad. Todo empezó por curiosidad: conocí un curso de tarot, decidí probar y, sin darme cuenta, descubrí algo que realmente me apasionaba. A partir de ahí comencé a estudiar, practicar y explorar distintas formas de lectura, intuición y percepción hasta convertir este mundo en una parte importante de mi vida.
Desde hace más de seis años realizo consultas de tarot y orientación espiritual. Con el tiempo he desarrollado mi propia manera de trabajar, combinando las cartas con mi intuición, la percepción energética y, sobre todo, con la historia de la persona que tengo delante. No todas las consultas son iguales y por eso me gusta adaptar las herramientas que utilizo a cada situación.
Durante una consulta soy cercano y directo. Para mí es fundamental que puedas hablar con confianza, contarme lo que estás viviendo y expresar tus dudas sin sentirte juzgado. No entiendo el tarot únicamente como una interpretación de cartas: también hay que saber escuchar, comprender lo que hay detrás de cada pregunta y ayudarte a mirar tu situación desde una perspectiva diferente.
Lo que más valoro de ser vidente y tarotista es poder acompañar a las personas precisamente en esos momentos en los que necesitan claridad. A veces buscamos una respuesta; otras veces necesitamos entender por qué estamos viviendo una determinada situación o descubrir qué posibilidades tenemos delante.
Mi intención en cada consulta es que encuentres un espacio donde puedas hablar con libertad y, sobre todo, que al terminar tengas más claridad sobre tu situación y sobre el camino que quieres tomar.